top of page

Servidumbre.

  • Foto del escritor: Antonio Miradas del Alma
    Antonio Miradas del Alma
  • 26 abr
  • 2 Min. de lectura

Ser poseedor de la comprensión del mundo puede iluminarnos de ciertas certezas, pero también nos puede eclipsar nuestra mirada. La perspectiva de la mirada siempre condiciona ese entendimiento necesario para fundamentar nuestra razón.


Poseer una razón de convergencia condicionada, deja a la mente rígida e inflexible ante cualquier alternativa. A tal rotundidad inequívoca, el embrutecimiento, el maquiavelismo y la unilateralidad, afloran como armas afiladas para defender posicionamientos y reclamar justicia.


La transparencia del agua y de su estado líquido, son conceptos irrefutables, están llenos de certezas. Sin embargo, esta máxima puede eclipsar matices esenciales, complejos y abstractos. La protección de lo inapelable puede cegar miradas más aproximadas, salir de ellas, es situarse en la diana de aquellos más devotos.

 


Separarse de algo inseparable es una vivencia desgarradora, siempre aparecen vacíos difíciles de sostener, son amputaciones que no hacen más que retumbar en la memoria ecos de un pasado. La lucha por la regeneración necesita de esa mirada retrospectiva, de esa necesidad de cuestionar como acto sincero el alcance de los hechos.


Un acto, el reconocerse fuera de esa convergencia, que va más allá del propio ser, porque se descubre al otro, aquel inseparable construido por un todo y que ahora con sus matices es reconocido. Un acto que, si es difamado, calumniado y acusado de no pertenecer a la razón, dejará el miembro amputado en una soledad extrema.

 


"Mi padre apenas podía cuidar de mí, tenía personas extrañas que suplían esa función. No conocí a mi madre, él se cuidó de ello. A los cuatro años empecé a faltar a la escuela, no tenía pautas claras de sueño y mi delgadez era evidente. Al final, los servicios sociales actuaron de urgencia.


Mi propuesta desde un inicio fue ser acogido por una familia mientras la situación no mejorara. En todos estos años, llevo doce en esta residencia, mi padre usó la confrontación como bandera, sacando todo su arsenal para dinamitar cualquier propuesta.


Él, en todos estos años que he estado en la residencia, se hizo abanderado de las injusticias de una separación en todos los medios conocidos. Mientras, yo veía como mis compañeros se iban los fines de semana con sus familias, a la vez que mi padre incumplía, una vez más, su propósito."


Antonio Argüelles, Barcelona.


 
 
 

Entradas recientes

Ver todo

Comentarios


  • Icono social LinkedIn
  • Pinterest
  • Facebook icono social
  • Twitter
  • Instagram

© 2023 by Read Over
Proudly created with Wix.com

bottom of page